viernes, 5 de noviembre de 2010

Días.

Los días, los de algunos días, son buenos y otros batallas perdidas. Días en los que nada te hunde y otros en que incluso ella está hundida. Días con horarios fijos y miradas prohibidas. Días para comerte el mundo y días que solo eres comida. Hay días y días. Días de café en la ventana y otros de banco y pipas. Días sin minutos, minutos en días, un par de horas seguidas y también, postales vacías. Hay días y días. Días de resaca y días de hacer la comida. Días tuertos, cojos y otros con alguna herida. Días de sol, pasados por agua y también otros días. Hay días y días. Días de lunes, de viernes y otros de pan con mantequilla. Días de cada y días de nada. Hay días y días. Días para mirar sus pupilas. Días tristes, llenos de nada y otros de sonrisas vendidas. Hay días y días, días y días y también días en los que hay más días. Pero después, de los días y los días, estás tú y después, de después y de después, estás tú, tu sonrisa y esa mirada de niña.

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