martes, 1 de marzo de 2011

Con la luna de día.

Riuyi gastaba todo el día pensando en Megana.
Él la llamaba Megana-Luna, sobre todo cuando sonreía, eso le encantaba. Pero Riuyi pensaba mucho y terminaba todos los días agotado, en la cama, y sin ovejas para poder dormir. Cansado, se juraba una y otra vez que ya no creía pero en el fondo, no quería. Siempre se cansaba; ni tiraba ni reía, ni esperaba ni dormía y ya no quería. Y las historias del amor a primera vista ya no las quería, ni lo de la chica perfecta, después de un par de facturas ya no creía. Enfadado, jurando que ya no creía, mientras apuntaba las fracturas no creía. Después, de después y siempre, siempre con mal tiempo. Y por culpa del mal tiempo ya ni siquiera creía en él, al menos ya no le escribía. Todas las noches se juraba que no creía y pasaba las noches en vela porque ella lo quería. Pero Megana era la luna, y no le quería. No le quería y él se convertía en sol y ya no la veía. Y cuando era sol y ya no creía, ella cantaba, sentada en una orilla y él creía. Le cantaba nanas y cosas prohibidas y él, él la quería. Ella le cantaba y creía, pero después de cantar ella no le quería. Luego por la noche nadie se quería, ella se reía y pintaba el siguiente día.
La siguiente noche, vuelta a empezar con la maldita melodía, aunque poco a poco se dio cuenta, que si no era cosa de dos, él jamás la querría.

1 comentario:

  1. Madre de dios, vaya lio!
    Creía que la quería pero quería que la creía y la madre que parió a la melodía...jajajaja
    Me gusta, however :)

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