Era difícil saber por donde empezar, estaba tan perdido el camino que apenas se vislumbraba algo más allá de los matorrales y los chaparros, de tanto tirar hacia delante sin preguntarme cual era mi ruta me perdí, y ahora, me encuentro solo, solo, en medio de la nada y sin tener ni idea de hacia donde tirar...
Me senté, de noche, cuando las penas afligen más y todo, todo el mundo se vuelve más triste y la melancolía viene a visitarme, como en las noches de invierno... mientras tanto el mundo dormía, yo escuchaba un disco de Quique y buscaba la forma de avanzar, retrocediendo y buscando las piedras que debía haber eliminado de mi camino, miré también, las piedras que tengo delante y pensé en las que quedarán por venir... eran tantas y tan dispersas que pensé que la mejor solución sería a liarme a pedradas en una guerra fratricida entre Juan, Cuack y demás residentes de este motel... y pensar que hasta ahora hubiese firmado que era fraticida y esa palabra ni siquiera existe...
A estas alturas ya sé cual es el origen de la mayoría de mis problemas, el muro que cree entre mi corazón ( que poco me gusta esta palabra) y el resto de al gente, era como una malformación que me acompañaba y no sabía como librarme de ella... incapaz, me había vuelto incapaz de confiar plenamente en nadie, y pocos son los que me conocen un poco por dentro, un poco de verdad, como soy, lo que hay dentro, pocos hay que sepan que cargo con más sensaciones de las que jamás mostraré más allá de mis ojos... me he convertido en una especie de ser huraño que aleja a la gente de sí mismo pero que queda firme en sus tormentas, en las de otros, tragando los problemas de cualquier persona que quisiese hablar...a efectos prácticos se puede decir que me he ganado un hueco en el corazón de muchas personas, aunque no deje a nadie entrar al mio... en verdad soy un cobarde, y tengo miedo de todo lo que llevo dentro, todo lo que no entiendo, todo lo que no puedo racionalizar... y también, a pesar de tener cierta empatía, y ser capaz de ayudar a muchos tengo miedo de las sensaciones humanas, tengo miedo de sentirlas yo, sentirlas sobre mi piel....y me desestabiliza, me desestabiliza tanto... un día me hago un bocata con el mundo y a la mañana siguiente tengo miedo de que una hormiga me pueda aplastar... y es cobardía, de no afrontar lo mio propio y salvar a otros de lo suyo sin darme cuenta que yo no vine aquí para sanar a los demás, que antes, tendré que curarme a mi mismo..
también es la morriña, de tener mi chenacis en Ávila y no volver porque ahora, que soy padre de seis perros y una perra dependiente tengo que hacerme cargo de más cosas de las que me gustaría...
también es que ya no escribo, solo vomito sobre el papel lo que me duele y mis dedos se han vuelto torpes, aún más, y ni mi prosa ni mi verso son algo de lo que me pueda sentir orgulloso...
también la dependencia que tengo, hacía alguien que me protege, que me ayuda, que me sana, que me salva, con quien puedo hablar desde dentro sin miedo a tropezar, alguien tan bueno, que tengo miedo de poderme enamorar, porque cuando sane, y me sienta menos susceptible, me daré cuenta que nuestros objetivos y necesidades son tan diferentes que jamás podrían cuajar... y también sé, que el día que me abra del todo con alguien, que me sienta un poco más dependiente de lo que me estoy sintiendo ahora jamás me podré separar de esa persona...
Y por supuesto, el encontrarme en un sitio, en el que en cierta medida me siento atado, y no puedo volar, no encuentro quien me dé lo que necesito, que me de la conversación que busco, que colegas tenemos todos, pero amigos de verdad, no tengo más que un puñadito...
Pocos son con los que hablé algo más, y siempre me decían algo que no entendía... hay quien dijo que era demasiado bueno con todos y que debía ser más egoísta y pensar en mi, también quien me dijo que para no llevar ni dos décadas viviendo era demasiado maduro, también, y esto me hizo gracia, hubo alguien que me dijo que cuando hacía dibujos, le recordaba a un loco, y que mis obras deberían estar en la zona de psiquiatría del hospital, hubo un gran poeta que me lleno de orgullo al decir, que yo, escribía con la tinta que sangraba mi corazón, hubo quien me pillo en un día bueno, y dijo que era la persona más divertida y alocada del lugar, quien me pillo un día malo y me dijo que era demasiado serio y formal... me habían dicho de todo... y lo que no sabía yo es quien era... lo único que sé, que seguramente, acabaré firmando mis obras en la planta de psiquiatría del hospital, porque tras mucho tiempo abajo, lo que me levanto más, fue pasear con mi música ,taladrando mis oídos, bajo la lluvia, como si con cada gota me cerrase una herida y todos los cortes se fuesen.. como lágrimas en la lluvia.
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