martes, 1 de marzo de 2011

Con la luna de día.

Riuyi gastaba todo el día pensando en Megana.
Él la llamaba Megana-Luna, sobre todo cuando sonreía, eso le encantaba. Pero Riuyi pensaba mucho y terminaba todos los días agotado, en la cama, y sin ovejas para poder dormir. Cansado, se juraba una y otra vez que ya no creía pero en el fondo, no quería. Siempre se cansaba; ni tiraba ni reía, ni esperaba ni dormía y ya no quería. Y las historias del amor a primera vista ya no las quería, ni lo de la chica perfecta, después de un par de facturas ya no creía. Enfadado, jurando que ya no creía, mientras apuntaba las fracturas no creía. Después, de después y siempre, siempre con mal tiempo. Y por culpa del mal tiempo ya ni siquiera creía en él, al menos ya no le escribía. Todas las noches se juraba que no creía y pasaba las noches en vela porque ella lo quería. Pero Megana era la luna, y no le quería. No le quería y él se convertía en sol y ya no la veía. Y cuando era sol y ya no creía, ella cantaba, sentada en una orilla y él creía. Le cantaba nanas y cosas prohibidas y él, él la quería. Ella le cantaba y creía, pero después de cantar ella no le quería. Luego por la noche nadie se quería, ella se reía y pintaba el siguiente día.
La siguiente noche, vuelta a empezar con la maldita melodía, aunque poco a poco se dio cuenta, que si no era cosa de dos, él jamás la querría.

martes, 1 de febrero de 2011

El cartero de muñecas

Franz Kafka nació en Praga el 3 de julio de 1883, murió en 1924 por problemas de salud. A pesar de que su obra no es muy extensa, es considerada una de las más influyentes de la literatura universal del siglo XX, posiblemente sea porque a parte de ser un gran escritor era un persona excepcional, fuera de lo común.


En 1923 Kafka se enamora de Dora Diamant(actriz judía que conoce a Kazka en el verano de 1923) . Dora es quien impulsa a Kafka a dejar Praga y mudarse a Berlín. En su estancia en Berlin, a pesar de su deteriorada salud, las condiciones sociales del Berlin de la epoca, pese a saber que tiene los días contados son posiblemente los meses más felices de su vida. En sus últimos meses de vida, en 1924, ejerció como "cartero de muñecas" en el parque de Steglitz

Historia del cartero de muñecas: fragmento de Brooklyn Follies- Paul Auster
"[...] Todas las tardes Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentra con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad? Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve como se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.
Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.
Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, tres semanas. Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.
Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen estas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir. [...]“

"La niña tiene la historia para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir"... Ahora es cuando me pregunto donde está la gente como Kafka y me planteo que si en algún momento de la historia ha habido alguien más así, quizás la humanidad aún tiene motivos para existir, quizás el mundo no es tan negro como nos lo pintan los políticos, quizás halla miles de muñecas por todo el mundo, viajando, casándose y dando motivos a la gente para seguir adelante, demostrando que en el mundo todavía hay personas que brillan por si mismas.
Pero tal vez, solo quizás... por lo menos aún nos queda la ilusión por algo mejor.

miércoles, 12 de enero de 2011

Detente, cierra los ojos y comienza a sentir.

¿Te has planteado alguna vez toda esa historia del amor a primera vista? ¿Lo del momento que te marca irremediablemente? ¿Lo de las historias de película? Tal vez ahora estás pensando en alguna historia, una de esas que cuando te rondan la cabeza te dan un vuelco en algún lugar recóndito que a veces creías perdido. Pero ahora mismo detente, deja a un lado tus pensamientos y céntrate en lo que realmente sientes; date cuenta, que cuando sientes, nunca ves nada, fijas la mirada en un punto, cierras los ojos… haces lo posible para dejar de ver porque solo siendo ciego eres capaz de sentir.
 A veces me gustaría ser ciego, para no perderme nunca con los cuerpos, para no dejar salir a la parte animal, para nunca perderme lo importante. Últimamente, un poco más ciego, soy consciente de que veo bastante mejor, porque procuro mirar a través, mirar de verdad, con los ojos cerrados. Porque la vista es el sentido más egoísta, es frío, es simple, antipático, inservible y solo entiende de sexos y no se interesa por las emociones y no nos deja sentir nada, nada. Me gustaría ser ciego para poder ser consciente de cómo huelen las cosas, al igual que los días de resaca. Me gustaría ser ciego, para recorrerte instintivamente, como un mapa en braille. Ser ciego para saborear a fondo los sabores, y después saber a lo que sabes. Y escucharte, cada tarde, sentados con las rodillas juntas y saber cómo suenan realmente nuestras voces.
Detente, cierra los ojos y comienza a sentir.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cuack.


La principal razón por la que no me gustan las historias como “Tres metros sobre el cielo”, “Crepúsculo” y demás fenómenos revolucionarios adolescentes es porque en el fondo narran historias que pueden ser reales pero se quedan solo con las palabras. Todas esas relaciones adrenalizantes, arritmizadoras pueden ser reales; pero la gente las toma por imposibles y se limitan a fantasear con las palabras, palabras que se olvidan, vuelan alto y se marchan con el tiempo, sólo palabras bonitas en el momento correcto. Fantasean con la mitad incorrecta de la historia, fantasean con lo que pueden tener y dejan de lado lo realmente importante. Y poco a poco, perdemos las ganas de vivir, la necesidad de descubrir, el ansia por sentir… nos limitamos a vivir con los cánones establecidos viendo siempre lo increíble como absurdo, lo profundo como estúpido, lo real como ficticio…. Reduciéndonos a lo más cómodo por miedo al golpe de aterrizar. Pero ya no tengo miedo a aterrizar, no tengo miedo a las contusiones ni a los cafés de media tarde. Ahora con la seguridad por las nubes y el ego un poco más alto, sé de sobra lo que quiero aunque también sé de sobra que dos de cada tres veces las palabras mienten un poco más que la realidad y la revisten y visten y todo parece mucho más bonito y parece que perdería las piernas por alguien que no mira más allá de la realidad pero no es más cierto que cualquier otra mentira de media verdad.

Pero esta noche, maquíllate, ponte guapa, súbete a tus tacones y esconde tu mirada con un par de copas y una sonrisa de complicidad a algún desconocido, habla poco, o mucho pero no digas nada, dilúyete entre la gente… demuéstrame que eres sólo un espejismo que llego en un mal momento, que no eres más que la idealización que se desvanece, demuéstrame que en el fondo la única razón por la que te preocupas por tu cuerpo es porque temes no tener nada más, que tus palabras son mucho más agiles que tus ojos y has olvidado como habla el corazón... pero en el fondo, demuéstrame todo lo contrario. (De)muéstrate. Y deja de temer el daño de la caída, no conmigo ni por mí, hazlo con todo el mundo, deja de esconderte y busca lo que quieres, si no soy yo, no me importa, pero esta noche, no tengas miedo del golpe, mañana será otro día y si quieres estaré en tu puerta con un par de botes de betadine, gasas y una sonrisa para ti. Porque en el fondo, no te quiero, sólo me resultas diferente, interesante, nada más… pero en realidad veo en ti lo que puedes llegar a ser, veo todo lo que quieres aprender y todo lo que serías capaz de hacer partiendo de lo que eres, y eso, eso es lo que me gusta de ti. Me gusta el ente, no la materia, me gusta lo que quedará y no lo que se desvanece... pero como alguien dijo, lo importante, lo realmente importante es follarse a las mentes.