viernes, 16 de diciembre de 2011

En las fotos siempre posaba igual, ponía siempre la misma sonrisa. No era una sonrisa bonita, incluso parecía forzada... A él sin embargo le gustaba sonreír.

 Viendo fotos se dio cuenta que eran como fotos antiguas, no reconocía su rostro en ninguna. Parecía como si ninguna de las fotos le hiciese justicia, él no la recordaba así. En las fotos parecía tan vacía, sonreía al horizonte y ni siquiera sabía por qué. No podía ser ella, era como si se hubiese desvanecido en el aire, en el mismo aire donde se quedaron las palabras del mismo poeta. No reconocía nada de lo que veía, como si él se hubiese confundido de persona. No la veía, no escuchaba su voz, no brillaba en sus ojos, no veía a la poetisa, ya no veía. Quizás se había confundido, no se había enamorado de ella, sus ojos no eran de sus manos ni su corazón de ella misma.  Ella no dijo nada, ella no había dicho nada, asintió cuando él dijo nunca.

Se plantó frente al espejo y se pidió a sí mismo que no lo repitiese nunca, que no lo repitiese nunca. Al darse cuenta que ella nunca le querría se dijo a sí mismo que..
“ éste sea el último dolor que ella me causa,
Y éstos los últimos versos que yo le escribo.”

martes, 13 de diciembre de 2011

Debes pensar que soy estúpido

Hace un par de meses intente aprender a tocar la guitarra.
Al principio me encantaba. Me sorprendía como poco a poco mis dedos empezaban a bailar sobre las cuerdas y hacían reir las notas. Si por asomo mi canción se parecía a la verdadera me sentía orgulloso. Buscaba tablaturas e incluso intentaba cantarlas. Me gustaba. Hasta que llego un punto muerto, me atasque y no podía progresar. Aunque volví a intentarlo una y otra vez no lo conseguí. Lo volví a intentar después y había perdido la práctica. Una vez más y al final deje de intentarlo. Pensé que no merecía tanto la pena y guarde la guitarra.

 Oye ¿Es absurdo no? Vale que te has caído y que tampoco parece que vaya a mejor la cosa, ¿pero  qué? ¿Ya no vale la pena intentarlo más? Hace tiempo te prometiste que no te quedarías sin saber las cosas, te juraste que no tirarías la toalla si realmente algo te importaba. ¿Acaso esto no te importaba? Vamos tío, perdiste los papeles por alguien a quien no conocías y no los vas a perder por ella. ¿Qué? Vale, hasta te creo con eso de que ella es demasiado para ti, que tal vez es que no te quiera, que seguramente no sea tu alma gemela, pero ¿acaso has conocido a alguna mejor? ¿Y no vas a hacerlo por ella? Cuéntale la historia a otro, te conozco y sé que eres lo más cabezota y además ella todavía no ha dicho nunca.


No me importa que me rechaces, no mientras lo hagas así. No me importan las veces, no vas a hacer que cambie. No sé como lo haces, pero siempre lo haces. Debes pensar que esto es estúpido y que estoy loco pero déjame estar cerca tuyo, y si algún día te cansas, solo tienes que decirme NUNCA... que yo mientras aprendo de verdad, a tocar la guitarra.




lunes, 12 de diciembre de 2011

De mermeladas y favoritas

Alicia a través del espejo- Lewis Carroll : conversación con al reina blanca
[...]Estoy segura de que te contrataría a ti con mucho gusto -aseguró la Reina-. A dos reales la semana y mermelada un día sí y otro no. 
Alicia no pudo evitar la risa al oír esto, y le contestó: -No quisiera verme empleada... y no me gusta tanto la mermelada. 
-¡Ah! Pues es una mermelada excelente -insistió la Reina. 
-Bueno, en todo caso, lo que es hoy no me apetece nada. 
-Hoy es cuando no podrías tenerla ni aunque te apeteciera -atajó la Reina-. La regla es: mermelada mañana y ayer... pero nunca hoy. 
-Alguna vez tendrá que tocar «mermelada hoy» -objetó Alicia. 
-No, no puede ser -refutó la Reina-. Ha de ser mermelada un día sí y otro no: y hoy nunca puede ser otro día, ¿no es cierto? 
-No, no comprendo nada -dijo Alicia-. ¡Qué lío me he hecho con todo eso! 
-Eso es lo que siempre pasa cuando se vive marcha atrás´ -le explicó la Reina amablemente-: al principio se marea siempre una un poco... [...]



Al fin y al cabo, eres como la mermelada (de limón con un pequeño toque amargo) siempre tocas en otro día; cualquier diabético lo diría, lo más coherente es expulsarte de mi dieta. Lástima que la mermelada de limón sea mi favorita.

viernes, 25 de noviembre de 2011

(des)Inspiración

Después de mucho tiempo, volvimos a encontrarnos pero ya no éramos los mismos, tu habías cambiado, y yo, yo ya no era el mismo, habían pasado tantas esos últimos meses que no hubiese sabido por donde empezar, lo siento si te sentiste abandonada, no fue mi intención. Ha pasado tanto tiempo que incluso se me ha olvidado el dulce sonido que hacías cuando mis manos te rozaban, y a velocidad de la luz componíamos ilusiones, penas y desgracias. Supongo que la nuestra es una relación complicada, no somos compatibles cuando soy feliz, y tampoco cuando ocurre lo contrario, solo nos movemos entre transiciones concéntricas afinando la puntería para evitar hacernos daños. Pero pasa el tiempo y solo tengo una idea en mente, me imaginaba como sería recorrer tu cuerpo con mis dedos, tu cuerpo, un cuerpo cualquiera sin más atracción que la piel por la piel. Me imaginaba cuanto me costaría  ponerte sobre la  mesa y hacértelo hasta que se te sonrojasen las mejillas. Y despertarme contigo, escuchar alguna estupidez y empezar bien el día. Pero ya no queda pasión, las cosas bonitas no funcionan y las largas se estropean Las palabras están infravaloradas y aunque a veces te encuentre ya no eres la misma. En el fondo cambiamos.
Sacaré mi bolígrafo y sin hacerte el amor buscaré el mismo final, palabras sin sentido para que me vuelvas a inspirar.