Hace un par de meses intente aprender a tocar la guitarra.
Al principio me encantaba. Me sorprendía como poco a poco mis dedos empezaban a bailar sobre las cuerdas y hacían reir las notas. Si por asomo mi canción se parecía a la verdadera me sentía orgulloso. Buscaba tablaturas e incluso intentaba cantarlas. Me gustaba. Hasta que llego un punto muerto, me atasque y no podía progresar. Aunque volví a intentarlo una y otra vez no lo conseguí. Lo volví a intentar después y había perdido la práctica. Una vez más y al final deje de intentarlo. Pensé que no merecía tanto la pena y guarde la guitarra.
Oye ¿Es absurdo no? Vale que te has caído y que tampoco parece que vaya a mejor la cosa, ¿pero qué? ¿Ya no vale la pena intentarlo más? Hace tiempo te prometiste que no te quedarías sin saber las cosas, te juraste que no tirarías la toalla si realmente algo te importaba. ¿Acaso esto no te importaba? Vamos tío, perdiste los papeles por alguien a quien no conocías y no los vas a perder por ella. ¿Qué? Vale, hasta te creo con eso de que ella es demasiado para ti, que tal vez es que no te quiera, que seguramente no sea tu alma gemela, pero ¿acaso has conocido a alguna mejor? ¿Y no vas a hacerlo por ella? Cuéntale la historia a otro, te conozco y sé que eres lo más cabezota y además ella todavía no ha dicho nunca.
No me importa que me rechaces, no mientras lo hagas así. No me importan las veces, no vas a hacer que cambie. No sé como lo haces, pero siempre lo haces. Debes pensar que esto es estúpido y que estoy loco pero déjame estar cerca tuyo, y si algún día te cansas, solo tienes que decirme NUNCA... que yo mientras aprendo de verdad, a tocar la guitarra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario