domingo, 28 de noviembre de 2010

Me estás jodiendo la vida.

Sólo tengo dieciocho años, dos manos, dos pies y únicamente dos ojos. Aún así he mirado en otros, también detrás de ellos y he visto, he visto miradas. Miradas con bocas que hablan y dicen más de lo que seríamos capaces de reconocer. He visto en los ojos, ojos simples, ávidos, naturales, dulces, risueños, alegres… y en todos ellos he visto tu nombre. Y en tus ojos, en ellos también he visto y después de después de ellos estás tú, difusa, sentada en una silla que te queda pequeña mirando a un pasado sobre el que no tengo derecho a especular.
Tienes un pasado que te hace bipolar, tus deseos, tus necesidades y en medio estás tú. Lo has pasado mal, creo que lo veo en tus ojos, hay algo que te marca y te impide abrirte y dejarte conocer. Quieres una relación estable, basada en las miradas, en la complicidad y te mueres de ganas por quedarte sin aliento y sufrir arritmias continuas. Pero sabemos que no es lo que necesitas, en este momento necesitas sentir, sentirte viva, buscas encontrarte a ti misma y sentirte tuya otra vez. Y aquí estoy yo, como un tonto, buscando tu mirada a tientas por los pasillos, buscando en ti algo que pocas personas pueden darme. Como un tonto, diciéndote todo esto, sabiendo que en ciertos sentidos apenas te importo, creyendo que no soy lo que necesitas. Como un tonto, pero esta noche, necesito que sepas que cuando recuerdes lo que realmente quieres, cuando te hayas cansado de las conversaciones vacías y los cuerpos sudorosos, cuando vuelvas a querer dejarte querer, cuando seas capaz de sostenerme la mirada, cuando vuelvas a ser tú, de verdad, necesito que sepas que estoy aquí, solo para que te preguntes hasta que punto quieres tenerme cerca y aunque no quieras, debes saber que siempre estaré cuando quieras gritar, cuando quieras llorar, cuando quieras reír y también cuando quieras perderte en los ojos de las personas.
Siendo sinceros puedo decir me estás jodiendo la vida, tú y la gente como tú; ni si quiera hace tres meses que te conozco y cada vez me fijo más y más en la gente. En su mirada, en sus gestos, en su perfume, en todo, simplemente para intentar entenderte. Analizo a las personas como sujetos y no como personas, busco señales en ellos que me hagan entenderles como personas. Gran parte de esto por tu culpa. Y sólo te puedo decir una cosa, gracias. Por qué en el fondo, en el fondo del fondo, me gusta esto; me gusta saber que hay algo más allá. Me gusta mirar a las personas.
Y todavía te preguntas quien es jodidamente perfecta, y todavía me dices que estoy jodida y encantadoramente loco, y todavía te harás la sorprendida cuando leas esto, lo vuelvas a releer y veas tu nombre escrito en los ojos.

1 comentario: