viernes, 30 de diciembre de 2011

Hasta pronto

Se que me prometí que no volvería a hacerlo nunca, pero no podía hacerlo de otra manera... estas últimas semanas han pasado tantas cosas, algunas batallas se han ganado y otras se han perdido, y yo al final, cansado, clavé mi bandera blanca en el camino que conducía a su entrepierna. Fundí todas mis armas cuando pensé en el movimiento de sus caderas y perdí a mis soldados por mandarlos entrar en un terrero que estaba mucho más que vedado. Debería haber hecho caso a lo que me decían los cardiólogos y los artistas, pero que le voy a hacer, si es que me gustaban sus lineas, enemiga. Ellos lo sabían, sabían que al final gritaría que "Nos invaden los rusos". Una vez te dije que yo tenía el corazón sensible, por eso de las arritmias, mis válvulas ya no funcionaban bien y el sonido del lub-dub se había fundido en una balada triste de Rebeca, "Acuerdate". A estas alturas ya sabrás de sobra que la Q del complejo QRS de mi electrocardiograma se ha marchado para dejar paso a otra de ellas, dos veces repetida. Y que decir de la P y la T si ya me advirtieron ambos que de "Haberlo sabido"... Aún así los cardiólogos insistían en que también sufría una grave miocardiopatía y que por eso se me había endurecido el corazón, en el fondo yo sabía que eso era causa un viejo escudo que me enseño una rubia, chiquilla de ojos verdes. Años después aprendí yo mismo a mostrar la jugada, mirar a los ojos y nunca, nunca arrepentirme por no haber hecho nada y en esta historia había un perro, un libro y una puerta a la poesía que sin quererlo me dejó abierta. Esta vez fue la más fuerte, lo mejor que creo que fue entonces cuando nacistes. Había muchas historias, muchas más, la mayoría sin importancia y al final la última, ella, que me hizo el amor solo con las palabras, y es ahí donde te vi crecer y me sentí orgulloso por tus atisbos de esplendor.
 Era irónico que yo, nosotros, que sufríamos transtorno de identidad disociativo, hubiésemos desarrollado un aprendizaje conjunto, creciendo mano con mano, palabra con palabra y juntos los dos estábamos consiguiendo desarrollar algunas zonas blandas, mis puntos débiles, nuestra puerta de entrada. Allí, donde siempre guardaba a Jonny, Aretha, Jimi y por supuesto algo de blues, los Beatles y también amigos y algunos primos sin olvidar, nunca, nunca, que al otro lado estaba todo, todo lo que está escrito, aunque no sea en piedra y ni tu y yo, lo hagamos de muy buena calidad.
 Y así, mis puntos débiles, que realmente eran los nuestros, mi música, mi literatura, mi poesía formaban la única entrada y mi única salida... Se que me prometí que no volvería a hacerlo nunca, pero no podía hacerlo de otra manera, tenía que despedirme de ti antes de comenzar una nueva vida, no quiero borrar mi pasado, pero la carga emocional aquí descrita es demasiado grande y por desgracia eso es algo que una nueva cita  no puede soportar. Lo siento, Cuack, tenemos que dejar esto, al menos por el momento, hasta que pase la tormenta. Te prometo que no habrá nada que nos pare, pero no podemos seguir aquí, eres algo tan intenso y tan grande, que no se puede contar en la primera cita.
 Nos veremos en nuevos folios.
 Hasta pronto Cuack.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Cuando Tweedle dee y Tweedle dum dejaron de bailar con Alicia comenzaron a pelearse por su bonito sonajero nuevo. Se armaron durante horas de herramientas inservibles gritándose despectivamente hasta que se dieron por vencidos antes de comenzar la pelea. La siguiente vez que se vieron, Alicia tomo el sonajero por el mango, lo rompió y sensualmente desapareció entre la arboleda con una media sonrisa en sus labios; la otra mitad se estaba prometiendo que nunca más sería la pequeña ninfula de nadie, aunque eso Lewis  no lo sabía. Siguió mirando su mitad buena y se decidió a inventar una vida para ella.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Sólo una parte de mi.

Juan y Sandra nunca estuvieron enamorados, entre ellos no había nada ni siquiera había física. Creo que ambos (al menos el) sufrían trastorno de identidad disociativo, pero tenían que haber estado sordos y ciegos para no haberse dado cuenta que Cuack estaba enamorado de Rosaniger pero no quería a Sandra. Se enamoraron de la situación ausentes de que no era la suya, no sabían que cuando dejaban sus manos sueltas Cuack jugaba a escribir cartas de amor y Rosaniger a veces le contestaba. Quedaba escrita la historia de un amor imposible en el que era todo esencia, eran Bonnie y Clyde reencarnados, eran los Capuleto y los Montesco eran la definición de la palabra, eran puros pero Juan y Sandra no eran nada. Juan no necesito ni dos lágrimas para recuperarse de lo de Sandra, ni se giró cuando ella tomó aquel autobus, ni sintió punzadas en su cuerpo cuando ella se alejaba... pero Cuak solo necesitó una sonrisa para enamorarse. A Juan no le valía pero a Cuack le bastaba.
Cuack enseñó a Juan y Rosaniger enseñó a Sandra, aprendieron a hacer el amor sin tocar sus cuerpos, follaron encima de todas las letras del abecedario hasta dejarlo seco y sin palabras, agotaron todos los diccionarios mientras sus orgamos volaban, etéreos, por el viento como partículas de polvo. Claro que se enamoraron, pero se enamoraron del sabor de la saliva después de un orgasmo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

En las fotos siempre posaba igual, ponía siempre la misma sonrisa. No era una sonrisa bonita, incluso parecía forzada... A él sin embargo le gustaba sonreír.

 Viendo fotos se dio cuenta que eran como fotos antiguas, no reconocía su rostro en ninguna. Parecía como si ninguna de las fotos le hiciese justicia, él no la recordaba así. En las fotos parecía tan vacía, sonreía al horizonte y ni siquiera sabía por qué. No podía ser ella, era como si se hubiese desvanecido en el aire, en el mismo aire donde se quedaron las palabras del mismo poeta. No reconocía nada de lo que veía, como si él se hubiese confundido de persona. No la veía, no escuchaba su voz, no brillaba en sus ojos, no veía a la poetisa, ya no veía. Quizás se había confundido, no se había enamorado de ella, sus ojos no eran de sus manos ni su corazón de ella misma.  Ella no dijo nada, ella no había dicho nada, asintió cuando él dijo nunca.

Se plantó frente al espejo y se pidió a sí mismo que no lo repitiese nunca, que no lo repitiese nunca. Al darse cuenta que ella nunca le querría se dijo a sí mismo que..
“ éste sea el último dolor que ella me causa,
Y éstos los últimos versos que yo le escribo.”

martes, 13 de diciembre de 2011

Debes pensar que soy estúpido

Hace un par de meses intente aprender a tocar la guitarra.
Al principio me encantaba. Me sorprendía como poco a poco mis dedos empezaban a bailar sobre las cuerdas y hacían reir las notas. Si por asomo mi canción se parecía a la verdadera me sentía orgulloso. Buscaba tablaturas e incluso intentaba cantarlas. Me gustaba. Hasta que llego un punto muerto, me atasque y no podía progresar. Aunque volví a intentarlo una y otra vez no lo conseguí. Lo volví a intentar después y había perdido la práctica. Una vez más y al final deje de intentarlo. Pensé que no merecía tanto la pena y guarde la guitarra.

 Oye ¿Es absurdo no? Vale que te has caído y que tampoco parece que vaya a mejor la cosa, ¿pero  qué? ¿Ya no vale la pena intentarlo más? Hace tiempo te prometiste que no te quedarías sin saber las cosas, te juraste que no tirarías la toalla si realmente algo te importaba. ¿Acaso esto no te importaba? Vamos tío, perdiste los papeles por alguien a quien no conocías y no los vas a perder por ella. ¿Qué? Vale, hasta te creo con eso de que ella es demasiado para ti, que tal vez es que no te quiera, que seguramente no sea tu alma gemela, pero ¿acaso has conocido a alguna mejor? ¿Y no vas a hacerlo por ella? Cuéntale la historia a otro, te conozco y sé que eres lo más cabezota y además ella todavía no ha dicho nunca.


No me importa que me rechaces, no mientras lo hagas así. No me importan las veces, no vas a hacer que cambie. No sé como lo haces, pero siempre lo haces. Debes pensar que esto es estúpido y que estoy loco pero déjame estar cerca tuyo, y si algún día te cansas, solo tienes que decirme NUNCA... que yo mientras aprendo de verdad, a tocar la guitarra.




lunes, 12 de diciembre de 2011

De mermeladas y favoritas

Alicia a través del espejo- Lewis Carroll : conversación con al reina blanca
[...]Estoy segura de que te contrataría a ti con mucho gusto -aseguró la Reina-. A dos reales la semana y mermelada un día sí y otro no. 
Alicia no pudo evitar la risa al oír esto, y le contestó: -No quisiera verme empleada... y no me gusta tanto la mermelada. 
-¡Ah! Pues es una mermelada excelente -insistió la Reina. 
-Bueno, en todo caso, lo que es hoy no me apetece nada. 
-Hoy es cuando no podrías tenerla ni aunque te apeteciera -atajó la Reina-. La regla es: mermelada mañana y ayer... pero nunca hoy. 
-Alguna vez tendrá que tocar «mermelada hoy» -objetó Alicia. 
-No, no puede ser -refutó la Reina-. Ha de ser mermelada un día sí y otro no: y hoy nunca puede ser otro día, ¿no es cierto? 
-No, no comprendo nada -dijo Alicia-. ¡Qué lío me he hecho con todo eso! 
-Eso es lo que siempre pasa cuando se vive marcha atrás´ -le explicó la Reina amablemente-: al principio se marea siempre una un poco... [...]



Al fin y al cabo, eres como la mermelada (de limón con un pequeño toque amargo) siempre tocas en otro día; cualquier diabético lo diría, lo más coherente es expulsarte de mi dieta. Lástima que la mermelada de limón sea mi favorita.